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El catálogoLa espera1 min

No me lo digas

A close view of a woman raising two fingers to the mouth of a man standing face to face with her, her other hand flat on his bare chest beneath his open white shirt, bars of slatted light from drawn blinds falling across both of them.
Two fingers. The lightest pressure possible.

—No me lo digas —dijo ella.

Tenía la mano sobre el pecho de él, dos dedos, la presión más leve posible. Esa clase de presión que significa para, la que significa quédate.

—No me lo digas todavía.

Tenían tres horas antes de que llegara el coche. Las persianas ya estaban bajadas. El teléfono ya estaba boca abajo. Ya habían acordado que el mundo no existiera durante un rato.

—Dímelo a las tres —dijo ella.

—¿Y si se me olvida?

—No se te olvidará.

—¿Y si cambio de opinión?

Ella subió los dos dedos hasta su boca, despacio, como quien ajusta la hora de un reloj.

—No cambiarás —dijo ella.