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El catálogoA fuego lento1 min

El Nudo

A blonde woman in an ivory satin camisole kneeling on a bed beside a man lying face-down and bare-backed, her hands pressed flat between his shoulder blades, a warm lamp lit behind them in an otherwise dim room.
Fifteen years, and she'd never once done this.

Llevaba un minuto entero frotándose el propio omóplato en la puerta de ella cuando le dijo que dejara de empeorarlo.

«Acuéstate», dijo ella. No era una pregunta. Lo dijo como decía casi todo lo demás con él — como si ya se hubiera decidido hacía años y solo ahora llegaran a eso.

Él se tendió boca abajo en la cama de ella, con la camisa hecha un bulto bajo la barbilla, y ella se acomodó sobre la parte de atrás de sus muslos como siempre lo había hecho, como algo que nunca había significado nada — hasta esta noche, que quizá sí.

El aceite estaba tibio porque ella había puesto el frasco bajo el grifo primero. Había aprendido ese truco de alguien más, hacía mucho tiempo, y esta noche se alegraba de recordarlo todavía.

Encontró el nudo bajo el omóplato con dos dedos, y él dejó escapar un sonido contra la almohada que ninguno de los dos reconoció.

«Quince años», dijo él, amortiguado, «y nunca habías hecho esto».

«Nunca lo habías pedido».

Ella trazó círculos lentos sobre el músculo, y la respiración de él cambió bajo sus manos, y ella lo sintió cambiar, y no se detuvo, y tampoco dijo nada al respecto.

Cuando el nudo finalmente cedió, él exhaló como si algo se hubiera soltado que no era solo músculo, y por un rato ninguno de los dos se movió — las manos de ella todavía planas sobre su espalda, la espalda de él todavía subiendo y bajando bajo ellas, los dos decidiendo, sin decidir, quedarse exactamente donde estaban.