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El relato de esta nocheViejos amores1 min

Naturaleza Muerta

Se había dicho a sí misma que no iba a ir a ese bar.

Fue.

Era igual de la forma en que los lugares se preservan a sí mismos: la misma luz tenue, la misma grieta en el cuero del tercer taburete desde el final, el mismo cantinero que tuvo la gentileza de no recordarla. Se sentó en un lugar nuevo. Una versión diferente de sí misma, o eso había decidido en el tren.

Él entró a las nueve y diez. Ella lo vio revisar su teléfono en la puerta — de la manera en que siempre lo hacía, como quien se prepara para algo — y luego vio el momento en que no la vio convertirse en el momento en que sí la vio.

Cruzó la sala sin prisa.

—Volviste —dijo. —Por trabajo —dijo ella. Él se sentó sin ser invitado, y ninguno de los dos dijo nada al respecto.

El cantinero le puso un vaso enfrente sin preguntar qué quería.

Hablaron de nada importante: el nuevo departamento de un amigo mutuo, un restaurante que por fin había cerrado, el largo estúpido verano. Él era igual en las formas que siempre la habían deshecho, y ella notó que estaba notando.

Su rodilla no tocaba la de ella pero ella era consciente de su distancia como uno es consciente de un cambio de presión — no con los ojos, no del todo con la piel.

En algún momento el bar se vació alrededor de ellos sin que ninguno de los dos hiciera nada para que sucediera.

—Debería irme —dijo.

Él extendió la mano y tocó el dorso de su mano. No la sostuvo — solo la tocó, en el lugar donde latía su pulso.

—Bien —dijo. Ella se quedó.

El catálogo

Elige uno para llevarte a la cama.

Cada relato se lee por separado en cosa de un minuto. Cada uno tiene su propia URL: pulsa para abrir, copia para compartir. El catálogo crece; no se borra nada.

La publicación

Ficciónparaadultos,escritacomosiimportara.

SparkBang publica un relato nuevo cada noche. No hacemos vídeo, ni nada en streaming. Hacemos prosa: breve, cargada, de la que subrayarías en un libro si lo tuvieras en papel.

  1. Un relato, cada noche

    Un relato nuevo llega a medianoche, hora del Pacífico. El de esta noche está arriba de la página. El de anoche, en el catálogo. El de ayer, el de anteayer, hasta el principio: ahí siguen, exactamente como se escribieron.

    Cada noche
  2. Sugerente, no explícito

    Escribimos el segundo de antes y el segundo de después. Te confiamos la parte que hay en medio. Los relatos son breves a propósito, sugerentes a propósito, y se editan hasta que cada frase se gana su lugar.

    Por oficio
  3. Para compartir, no para apropiarse

    Cada relato tiene una URL limpia. Envíalo. Cítalo con crédito. Léelo en voz alta a quien se lo merezca. No lo publiques como tuyo: la firma importa.

    Estantería abierta

La postura de lectura

Cómo leer esto.

Una publicación breve es un ritual breve. Estas son las siete instrucciones que nuestros editores pegaron en la pared sobre el escritorio. Tómalas prestadas.

  1. Busca una ventana.

    Ábrela si puedes. El tipo de aire que entra por una ventana es el tipo de aire para el que esto está hecho.

  2. Apaga la luz del techo.

    Una lámpara está bien. La luz de una vela también. Tu pantalla también, al mínimo brillo.

  3. Deja el teléfono boca abajo.

    Sin notificaciones, sin scroll, sin dar señales de vida durante el próximo minuto.

  4. No bebas nada todavía.

    Guarda la copa para después. Primero, leer.

  5. Léelo en voz alta si estás a solas.

    Susúrralo si no lo estás. Mueve los labios en cualquier caso: estos relatos se escribieron para oírse.

  6. No leas en diagonal.

    Cada relato es breve a propósito. El ritmo es lo que importa. Las frases duran exactamente lo que tienen que durar.

  7. Quédate con ello un minuto después.

    No recargues, no compartas, no se lo cuentes a nadie aún. Deja que la última frase aterrice antes de moverte.

— Los editores